Tute2

Trabajo remoto e híbrido. Algunos oxímoron y juegos de palabras para pensar.

Por Florencia Alippe

Lic. en Relaciones del Trabajo (UBA). Magister en Estudios Organizacionales (UdeSA). Especialista en Desarrollo Profesional.

Creo que a veces para clarificar las ideas hay que desordenarlas, emparejarlas, contraponerlas y reestructurarlas. Me identifico con el pensamiento reversible, que conocí a través de Paty Wilensky, donde “entre una parte y su polo opuesto hay varios grados de posibilidades”. Hablar del trabajo remoto, en una época, era hablar del polo opuesto del trabajo presencial, hoy aparecen los modelos híbridos y es ahí entre los polos que se abre un abanico de posibilidades.

Entonces, en un intento de replicar esta tensión entre polos y contrapuntos surgió este ida y vuelta de palabras y oximorones con el que invito, a cada lector, a jugar sobre el tema en cuestión. ¿Jugamos? 

Planificar la espontaneidad: 

Encontrar espacios para saber del otro, qué le pasa, qué dificultades o situaciones está atravesando. Vehiculizar la sana catarsis, habilitar el paréntesis de “venti” (ventilar, sacar, sin esperar que se resuelva nada) sin ningún otro propósito más que el de compartir. Improvisar conversaciones, diseñando la flexibilidad de los encuentros, que el medio no impida que lo que se tenga que decir se diga. Y que los silencios, tengan también su lugar. 

Local o visitante: 

Cuando se define la modalidad de trabajo, ¿los participantes están habilitados para una participación plena? ¿La cancha está nivelada para que independientemente del “medio” puedan cumplir el fin? ¿Participar se pondera igual desde lo remoto o lo híbrido, sumamos todos igual o alguien recibe un punto extra por estar “ahí” (sea donde sea)? 

Que la serendipia no sea por casualidad:

Cómo podemos mejorar las chances de que la suerte nos acompañe y que no sean solo los “encuentros casuales” los que generen oportunidades inesperadas. Aquí invito a pensar cómo podemos diseñar espacios caórdicos (caos – orden) que permitan que fluya ese impulso que a veces se da “por casualidad”.

Presencial o presencia

Que la presencia no sea ausente, ni la virtualidad una exigencia de “estar ahí” permanentemente dando el presente. Que la presencia sea desde la conexión con el otro y no desde el “medio por el cuál se conecta”. Se puede tener una presencialidad muy ausente, y una virtualidad muy presente. Tute con su humor lo dice mejor que yo. 

Estar juntos, pero separados

Generar comunidad, equipo, acompañarnos, ser compasivos aquí, allá y donde esté cada quién. Que los hitos, celebraciones, buenas y malas noticias circulen por todas las relaciones, los vínculos, y que no dependa de los medios a través de los cuales trabajamos. Si algo importante pasa, nos pasa a todos. Establezcamos formas de colaborar, de festejar, de resolver el emergente y de incluir, sin importar el medio. 

¿Cómo juegan estos polos en tu forma de trabajar: remota, híbrida o presencial?

Como todo juego, para perfeccionarnos, para fluir en la partida, para conocernos entre los jugadores necesitamos jugar una y otra vez. Tendremos rachas, algunas estrategias funcionarán, otras no, habrá días con mejores humores y ganas y otros en los que es mejor saber esperar hasta la próxima ronda. De lo que se trata es de seguir jugando.

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